miércoles, 27 de mayo de 2015

Carretera Austral, capítulo final y tips para el viaje.

Me sentí muy feliz tras llegar a Villa O'higgins y finalizar la ruta de la Carretera Austral, realmente fue increíble. Para cruzar la embarcación me llevó un chico muy buena onda, uno de los que me había ofrecido llevarme en la ida y me dejo en Cochrane, por lo que el cruce a Argentina era inminente. El único detalle es que el "Paso Roballos", que es el que me quedaba más cerca para volver a tierras trasandinas era muy poco concurrido, ya que el camino no era bueno. Esta información yo la supe siempre, pero no quería devolverme hasta Chile Chico para cruzar y mientras más me dicen que no se puede, más ganas de cruzar me dieron. (de chica que soy bien porfiada para mis cosas).

En el camino al paso está "Valle Chacabuco" una de las tantas haciendas de Tompkins, un ecologista millonario que tiene tierras en todo el mundo, incluyendo Chile y precisamente en este lugar tan increíble pasé mi última noche, ya que hice dedo y me dejaron ahí y fue alucinante. Tenía muchos animales, un hotel de lujo para turistas y para los trabajadores, restaurante y un camping (totalmente gratis, con agua caliente y fogones incluído), que fue donde dormí al aire libre arriba de una mesa, ya que no tenía carpa en este momento (solo contaba con bolsa de dormir, el resto lo tenía Pame en Argentina), un cementerio y mucho más! Lo mejor era que a la madrugada dos trabajadores iban a cruzar por el paso a buscar gente, así que quedamos en que me llevarían y listo, ya me acercaría a Calafate, que era mi próximo destino.

Pero como nada es fácil en la vida, el camping quedaba a 30 minutos de la entrada del lugar donde me irían a buscar, llegué 10 minutos tarde porque me perdí en el camino y ya no me estaban esperando, por lo que tuve que hacer dedo, en esa ruta donde no pasada nadie.

Eran las 12 del día y me llevaron desde la Hacienda hasta el cruce, donde me "encargaron" con la policía de Chile para que pase alguien y me cruce a Argentina y ahí estaba yo, pensando en todas las veces que uno habla mal de los "pacos" (así se le dice en Chile a la policía) y cada vez que iba a pasar alguien contaban que yo estaba abandonada en la ruta, que necesitaba que me acerquen, pero solo pasaban motociclistas, lo que provocó que llegué la hora de almuerzo y SI, almorcé con la Policía Chilena y fue un plato de lujo, que lleno mi corazón y mi estómago también.

Justo cuando estaba terminando de almorzar apareció una familia chilena de Iquique (norte extremo del país), quiénes y pese a que ellos eran 4 me llevaron y fue muy divertido! Viajamos como 7 horas hasta Calafate, ya que no había ninguna ciudad grande antes, comimos juntos, conversamos todo el camino, conocieron mi historia y yo la de ellos y fue tanta la buena onda, que arrendamos juntos una cabaña en Calafate hasta que al día siguiente nos despedimos y volví a realizar la ruta por Argentina, donde me esperaban paisajes hermosos, realmente alucinantes.

Tips de Carretera Austral: 
  • No se guíen por las distancias en Kms en las rutas, ya que como gran parte del camino es de ripio o tiene muchas curvas, uno siempre se demora más.
  • Los alojamientos cuestan entre $6.000 y $8.000 pesos chilenos (9 a 12 dólares) y por lo general son casas que alojan gente. Los camping salen alrededor de $4.000 a $5.000 pesos chilenos (7-8 dólares). Un almuerzo promedio vale como $3.000-$7.000 pesos chilenos, pero siempre hay opciones más baratas en los puestos, donde puedes comer completos, hamburguesas u otros.
  • A mi me faltó recorrer la primera parte de Carretera Austral, desde Puerto Montt a Hornopiren, además de Puerto Cisnes, Chaitén y Puerto Aysén, queda pendiente para otro viaje.
  • Se puede hacer dedo perfectamente todo el viaje, te llevan mucho, la gente es muy buena onda y cariñosa, más de alguna vez me dieron comida en el viaje.
  • En la mayoría de pueblos hay cajeros o algún negocio para tarjeta de débito o crédito, en caso de que se queden sin efectivo.
  • Yo fui en verano y hacía calor, pero siempre es bueno llevar chaqueta para la lluvia y para el frío, ya que el tiempo cambia bastante en toda la zona.
  • Patagonia tiene una bandera distinta, aparte de la chilena, ellos se sienten lejos de ser chilenos, porque a raíz de la distancia geográfica dicen que Chile solo llega hasta Puerto Montt, lo que en cierta forma es cierto. Cuando estás allá te sientes realmente lejos, abandonado y las noticias del resto del país te parecen muy lejanas. 
  • El Parque "Valle Chacabuco" será entregado a la Presidencia de Chile a fines de año y la idea es que se una con el Parque de Chile Chico, lo que será muy bueno para el turismo y debería ser mucho más accesible que lo qué es ahora.
  • La barcaza para llegar a Villa O'higgins es gratis, en verano tiene 3 viajes diarios ida y vuelta y en el resto del año solo dos.
  • Muchos ciclistas hacen esta ruta en bicicleta, generalmente son gringos, pero a veces igual hay chilenos que se atreven.
  • Si quieren llegar en avión, hay dos aeropuertos: en Coyhaique y Balmaceda, yo creo que entre 14 a 20 días puedes recorrer bien la ruta sin tanto apuro y el resto es solo disfrutar y descubrir esta ruta tan linda que queda en Chile y que aun no es popularmente conocida. 

La barcaza a Villa O'higgins es gratis, en verano tiene 3 viajes diarios ida y vuelta, el resto del año dos.

El Valle Chacabuco queda como a 15 km de Cochrane, camino a Paso Roballos.
Llamas en el Valle Chacabuco, también se pueden encontrar huemules. 
Llegando a Argentina, nuevas aventuras me esperaban.


martes, 26 de mayo de 2015

Carretera Austral Parte III: De Puerto Guadal a Villa O'higgins!

En esta parte de la ruta fue donde más aventuras tuve, las recuerdo y me río sola! Fueron muy divertidas y me hacen querer volver a este lugar pronto. Desde Chile Chico retorné a Puerto Guadal para tomar nuevamente la ruta y seguir el viaje, esta vez el destino era Cochrane, la ciudad base para recorrer Caleta Tortel y Villa O'higgins.

Antes de llegar a estos lugares aproveche de pasar por Puerto Bertrand, un pueblo muy lindo que tiene un lago y un río con el mismo nombre, en este lugar se puede acampar o pasar la tarde, tiene una onda muy buena.

Llegué a Cochrane de noche, los alojamientos estaban alrededor de $8.000 piezas individuales con desayuno, así que al día siguiente recorrí el pueblo, dejé mi mochila grande( siempre hago eso cuando tengo que volver a un lugar, ya que viajar con 20 kilos no es mucha gracia) e hice dedo hasta Caleta Tortel, ese pueblo escondido, rodeado del Río Baker, lleno de escaleras, pasarelas y mística, que a veces te recuerda a Chiloé, ya que sus casa están en palafitos y no hay calles, lo que la hace muy atractiva.

Pese a esto, Caleta Tortel, un pueblo de un poco más de 500 habitantes, no es muy turístico, por lo que cuenta con un par de alojamientos y restaurantes, algunos bastante caros. Conversando con gente local me contaban que ellos no quieren mucho a los turistas y que tampoco ven mucho provecho de esta situación, pese a todo el atractivo que tienen.

Yo afortunadamente justo coincidí con la semana de Tortel, una festividad que hacían por primera vez en la vida, donde hicieron Cordero al Palo, Salmón, kuchenes y dulces, juegos locales y diversión, lo que estuvo muy bueno. Además puedes ir a la "Isla de los Muertos" y navegar por el Río Baker.
Por golosa me quedé como 3 horas ahí con más turistas y perdí la oportunidad de irme a dedo rápido, por lo que no alcancé a llegar al puerto a las 18:00 horas, donde salía la última barcaza para llegar a Villa O'higgins, lo que me llevo a la mejor aventura del viaje: Dormir en un barco con marinos!

Para llegar al último pueblo de la Carretera Austral hay que cruzar en barco y en verano hay 3 horarios para ir, pero hay mucha gente que no termina la ruta y solo llega hasta Tortel, ya que el viaje en barcaza es 1 hora y luego tienes que viajar 2 más para llegar a Villa O'higgins, por lo que no pasan muchos autos para hacer dedo.

Cuando pensé que todo estaba perdido y creí que tendría que volver a Tortel, justo sube una camioneta con el jefe de los marinos, quién me llevó hasta el Puerto. En el camino me contó que arriba no había alojamiento y que el próximo barco salía al día siguiente a las 9:00 horas.

Lo mejor de esta situación, fue que los marinos me invitaron a dormir en el barco, algo que nunca me había pasado y mayor fue mi sorpresa, cuando me di cuenta que en este lugar había de todo: wifi, microonda, comida, refri, calefacción, ducha con agua caliente y mucho más, así que comí gratis, me contaron muchas historias y dormí en el barco. A la mañana siguiente tomé un alto desayuno y viaje hasta el otro puerto rumbo a Villa O'higgins.

Luego de esta hermosa historia, también me paso algo muy absurdo: Tenía 3 autos que me lleven hasta el pueblo con los cuáles ya había conversado, fui a despedirme de los marinos y cuando volví los 3 autos se habían ido, pensando que yo me había ido con alguno de los tres, por lo que estuve varada en la ruta todo el día, caminando como 4 horas, leyendo en algunos ratos y descansando, esperando que algún auto cruce nuevamente el río y me lleve, situación que ocurrió recién a las 8 de la noche, donde el conductor me regaló una hamburguesa y me dejó en un hospedaje, terminando así mi viaje de Carretera Austral, lleno de aventuras, mística, felicidad, diversión y aprendizaje.

A la mañana siguiente fui al mirador de la ciudad y al fin de la ruta, donde dice que termina la Carretera Austral, ya era hora de cruzar a Argentina y seguir con el viaje, aunque no sabía que aun me quedaban dos aventuras en Carretera Austral, que contaré en la próxima entrada.

Puerto Bertrand y su lago. 

El río de Cochrane, rumbo a Caleta Tortel. 


Caleta Tortel, pueblo místico y hermoso.


Caleta Tortel, el pueblo de escaleras y pasarelas. 

Salmón a la jardinera. 

Escaleras y el Río Baker. 



Cordero al palo, un clásico de Patagonia. 


El timón del barco, sacando fotos a escondidas del Capitán
Villa O'higgins desde las alturas. 

Fin de la Carretera Austral, logro desbloqueado. 




martes, 12 de mayo de 2015

Carretera Austral Parte II: De Coyhaique a Chile Chico

Luego del kayac agarré mi mochila y volví a la Carretera Austral, la siguiente parada era Coyhaique, la ciudad en la que nací y a la que hace tantos años no volvía, por lo que tenía muchos ganas de estar ahí, recorrerla, conocerla y quererla, lo que se produjo inmediatamente en cuánto nos reencontramos.

Con Sofi y Ankatu nos llevó un tipo muy buena onda, de esos que te van a dejar hasta el hostel o camping, tan copado que acepto a una francesa y otra turista más en la camioneta que andaban buscando el Bosque Escondido, ese que ninguno de nosotros tampoco encontró.

Llegamos a un hostel que quedaba un poco lejos del centro de la ciudad, pero ahí nos esperaba el resto del grupo que habíamos conocido en el Parque Queulat y al que por casualidad también llego Franco, un argentino que quería llegar a Ushuaia y con el que seguí viajando por un rato. Al ser tantos, el hostel nos salió $4.500 pesos con desayuno, demasiado barato, pero por lo general alojar en esta ciudad sale como entre $8.000 a $12.000 aprox.

En Coyhaique hicimos lo clásico: Ir a la Piedra del Indio, Ovejero, comer pizzas en el Mamma Guacha, tomar cerveza de la Casa Tropera y pasear por sus lindas calles, qué gusto haber nacido en un lugar tan hermoso!

A la tarde con Sofi, Ankatu y Franco partimos a las Capillas de Marmól, un lugar al que deseaba ir hace mucho tiempo desde que vi esas fotos con un agua turquesa y las cuevas en el medio del Lago General Carrera, realmente aluciné.

Para ir a las Capillas tenés que viajar como 3 horas hasta Puerto Tranquilo, el pueblito donde se toman los botes para hacer el tour( $7.000 pesos chilenos, 140 arg y un poco más de 10 dólares), te pasean como 1 hora y media por el lago, las cuevas, capillas y Catedral de Marmól, un lugar realmente hermoso. Este lago es el segundo más grande de Latinoamérica, lo compartimos con Argentina y desde ese lado se llama Buenos Aires, además va cambiando de color en los diferentes pueblos en los que se encuentra. 

Yo creo que este fue uno de los puntos más altos del viaje, por los deseos que tenía de llegar y porque realmente es un imperdible, una maravilla de la naturaleza que tienen que hacer si o si.

Es importante indicar que Puerto Tranquilo es caro, ya que es muy chico y tiene poca oferta turística, por lo mismo lo ideal es hacer este tour en el día. Nosotros nos quedamos y pagamos un camping por la misma cantidad de dinero que el tour(aunque más tarde nos enteramos que había un camping por donde están los botes a $4.000) y comimos casi que por el mismo monto, pero bueee, no tuvimos otra opción.

A la mañana siguiente los chicos decidieron quedarse para hacer un tour donde hacías trekking al Glaciar Exploradores, caminando sobre hielo, el valor era de $35.000-$40.000 y duraba alrededor de 7 horas, ellos dijeron que lo valía, que fue buenísimo, también acá puedes tomar el barco que te lleva a la Laguna San Rafael, pero era mucho más caro y como andábamos de mochileros con Franco nos fuimos a Chile Chico.

En este camino además está el Cerro Castillo, un Parque Nacional muy lindo, que según los entendidos será un próximo Torres del Paine, yo por tiempo no pude ir, pero queda pendiente para otro viaje, mi destino era Chile Chico. 

En este último pueblo no hay mucho, la verdad es que muchos lo conocen porque está a 10 minutos del cruce a Argentina para llegar a Los Antiguos, la ciudad del otro lado de la cordillera. Yo disfruté del Lago General Carrera nuevamente, esta vez con un color más azul y recorrí el pueblo, quise ir a un Parque Nacional, pero nadie iba, por lo que no logré hacer dedo y decidí seguir viajando por la Carretera Austral, ya que nuevas aventuras me esperaban.


En la Piedra del Indio, feliz!

Sofi y Franco en el Ovejero.

Pizza Mamma Guacha, cara, pero rica. 

Capillas de Marmól y la foto del perro o mono. 

Las cuevas en su máximo esplendor. 
Chile Chico desde las alturas, con el General Carrera de compañia.

lunes, 4 de mayo de 2015

Carretera Austral Parte I: De Futalelfú a Parque Queulat

Uff Carretera Austral, la recuerdo e inmediatamente sonrío! Es que a esta ruta le tenía mucha, pero muchas ganas, sobre todo porque nací en Coyhaique, pero no había vuelto desde los 3 años a la Patagonia y además por todo lo que había leído de los mochileros que la hacían, de qué te levantaban fácil, que los paisajes eran hermosos, que había un pueblo de puras escaleras y sobre todo de Capillas de Marmól, ese lugar tan hermoso y tan poco conocido aún.

Además Carretera Austral tiene una historia especial, pues fue regresar a Chile después de más de 3 meses lejos y además porque comencé el viaje sola, ya que Pame, mi amiga argentina con la que anduve en Bariloche y el Bolsón, decidió irse al Chaltén y yo preferí cruzar la Cordillera, esa que recorrí tantas veces a lo largo de la Patagonia.

Entré a Chile por Futalelfú desde Argentina, por lo que me faltó recorrer Hornopirén, Caleta Gonzalo y Chaitén, que son los pueblos que visitas cuando vienes desde Puerto Montt en Chile y cruzas una embarcación para comenzar el recorrido.

Bueno, Futalelfú es conocido internacionalmente, por tener uno de los mejores ríos para hacer rafting, según el ranking ocupa el puesto 3 a nivel mundial, por lo que llegan bastantes turistas a realizar esta actividad, yo no lo hice, porque costaba 45.000 mil pesos chilenos ( 70 dólares aprox) y cuando andas mochileando eso es bastante dinero, pero más que por eso no me gusta mucho las actividades tan extremas y no sé nadar, así que en esta ocasión decidí pasar( Más adelante hice kayac y fue divertido). Lo que si hice fue comerme un completo, porque los extrañaba bastante jaja (el completo es hot dog con palta, tomate y mayo, se los recomiendo 100%)

Futalelfú es un pueblito lindo, puedes ir al río a bañarte, hay camping de alrededor de $5.000 pesos chilenos y los hosteles salen $8.000 pesos la noche. Es importante recalcar que esta zona de Chile no es muy turística, por lo que no te vas a encontrar con hosteles clásicos, son casas de gente que decidió arrendar piezas, pero son muy buena onda y por lo general vienen con desayuno.

Además como les comenté anteriormente, el dedo acá funciona de maravilla, yo me vine desde Argentina en esta modalidad y nunca la solté, hasta Ushuaia!! Y eso que crucé varías veces la cordillera y además fui a pueblos muy aislados, pero la gente fue toda muy buena onda.

Luego hice dedo y me llevaron un grupo de chicos que estaban haciendo la misma ruta que yo, así que pasamos por La Junta y Puyuhuapi, pueblos lindos para pasar la tarde y recorrer caminando. El destino de ellos en ese momento era el Parque Nacional Queulat, por lo que también fue mi destino, un lugar muy lindo y cuyo principal atracción turística es el Ventisquero Colgante, que es un hielo gigante que cuelga desde el cerro.

Para acceder al Parque debes seguir la ruta principal desde Puyuhuapi y a pocos kilómetros llegarás al Parque, la entrada vale $2.000 pesos chilenos para los nacionales y $4.000 para los extranjeros y tiene varios senderos, en los que te puedes acercar bastante al Ventisquero, tras hacer una horita de trekking.

Lo más divertido para mi fue hacer kayac en la Laguna Témpano, que está abajo del Ventisquero, donde además vencí miedos y me atreví a hacer algo totalmente desconocido para mi y fue hermoso! 

En el Parque además puedes alojar adentro, ya que hay un camping y afuera en la entrada también, yo me quedé en ese, donde si no tienes carpa te dan la opción de dormir en una micro habilitada como casa, así a lo más Into The Wild y bueno, luego de toda esa odisea volví a la ruta, esta vez con Sofi y Ankatu, con quiénes viaje hasta Coyhaique, comenzando otra nueva aventura. 


Río Futalelfú, conocido a nivel mundial como lugar para hacer rafting.


Completo, una delicia chilena. 
Llegando al Parque Nacional Queulat.



Ventisquero Colgante.

Puyuhuapi, un lindo pueblo. 

Kayac en la Laguna Témpano, abajo del Ventisquero, realmente hermoso.







domingo, 3 de mayo de 2015

Parque Nacional Los Alerces, un imperdible del sur.

Muchas veces en los viajes hay lugares y destinos que no tenemos marcados en la ruta, pero que aparecen en el camino y te sorprenden gratamente, casi mucho más que otros sitios a los que les tenías muchas más ganas y te decepcionan un poco. Esto precisamente me pasó con el Parque Nacional Los Alerces, apareció por casualidad en la ruta y fue de los paisajes más lindos que vi en el sur.

El Parque está ubicado entre El Bolsón y Esquel, mucho más cerca de este último y la verdad es que es sorprendente, primero porque es gigante, tiene 259.570 hectáreas, lo que te permite hacer una banda de cosas y quedarte por lo menos 3 a 4 días acampando, ya que no lo puedes recorrer caminando, recuerdo que hicimos dedo hasta adentro del parque y claro que nos llevaron!

La entrada tiene un valor de $80 pe, para los argentinos a 35 y para los de la región a 20, pongo este último dato porque fuimos con un señor que era de Esquel y pagamos eso, una maravilla!

Para mi las zonas más lindas del Parque son la Villa Futalaufquen y los alrededores de Lago Verde, donde puedes ir al mirador de la Laguna Escondida y ver una vista única, donde se ve el Río Arrayanes, Lago Verde, Lago Futalaufquen y el Nevado atrás, realmente hermoso. Además en el camino hay varias Cascadas y también podrás ver el Alerzal Milenario, que te sorprenderá.

Así que si te gusta el trekking, ésta es una parada obligada, ya que podrás caminar una bandaaa,  pero con lindos paisajes, buena energía y caminos de dificultad fácil y media, bueno igual hay unas rutas más díficiles que duran todo el día, pero claramente yo no las hice.

Es importante mencionar que el Parque cuenta con varios camping, para todos los gustos y bolsillos, hay algunos gratis que son los camping libres, otros agrestes y unos pagados que son muy chetos, pero lindos también, yo estuve en uno y pagué 130 pe, pero tenía hasta un cocinero gourmet. El resto anda como en 70-80 pe y bueno los gratis, están medios alejados, pero dicen que son buenos. 

¡Disfruten de la naturaleza de este hermoso lugar! Les juro que si van, no se arrepentirán.

Un abrazo! 

Lago Futalaufquen 
Panorámica desde el Mirador de la Laguna Escondida

Río Arrayanes, un espejo!

Cascada Irigoyen.