viernes, 2 de enero de 2015

Atreverse a dejar todo y partir.

Hola! Esta será la primera entrada del blog y contaré un poco cómo nacieron estas ganas de recorrer Sudamérica, pero antes les debo decir que ya estoy por cumplir casi 3 meses lejos de casa, tiempo en el cuál he vivido en Buenos Aires, una ciudad que me gusta mucho y que de a poco voy dejando para continuar el viaje.

Las ganas de viajar creo que están desde siempre, muchas amigas me recordaron conversaciones de hace años en que hablé de recorrer países y de ir a lugares nuevos, pero este año 2014 la idea se hizo más presente que nunca. No recuerdo cómo fue exactamente, pero si sé que el destino tuvo que ver mucho en esto. 

Hace un año más o menos pensé que era el momento de dejar mi trabajo, pero no fue fácil. Era un laburo que me gustaba mucho, mis compañeros eran geniales y además me entregaba mucha seguridad, tanto económica como laboral, eso sin contar que estaba a pocas cuadras de mi casa, por lo que la rutina se me hacía re fácil a diario, me iba en bicicleta y me sentía a gusto. Además estaba a cargo de un proyecto importante en el banco y tenía gente a cargo, con tal solo 26 años, entonces era difícil dejar algo así. Sobre todo porque como seres humanos buscamos la seguridad siempre y nos cuesta mucho salir de nuestra zona de confort.

Aunque no lo crean soy media cuadrada para algunas cosas y planifiqué todo, hasta la fecha en qué iba a renunciar, sabiendo lo mucho que me iba a costar, pero ahí es cuando el destino decidió ayudarme. En marzo viaje a Machu Picchu, por cosas de la vida lo hice sola ( más adelante les contaré cómo es viajar de esta forma) y conocí a un catalán, mexicano y chino, con quiénes viaje esos días y subimos el Wayna Picchu y fue increíble!! Eran ciudadanos del mundo y viajar con 3 hombres me hizo sentir muy segura, me encanta contar esta historia, porque la posibilidad de viajar con ellos fue única y es raro que alguna vez nos volvamos a ver los cuatro, pero sucedió, en las ruinas del Perú, más felices que nunca.

Luego más adelante tenía otro viaje programado: 21 días para recorrer Máncora y Ecuador con dos amigos, con los que hicimos un montón de cosas: playas, ciudades, montañas e incluso selva. Conocí gente que luego se iría hasta Colombia y pensar que tenía que volver me daba mucha lata, al final mis ansías de viajar iban aumentando.

Cuando volví a trabajar me entregaron un finiquito, producto de malas decisiones, lo que rompió mi mundo en ese momento, ya que el trabajo lo era todo, pero a la vez las cartas estaban tiradas: El viaje por Sudamérica era mi destino.

Los meses siguientes hice trabajos cortos, no llegó ninguna oferta laboral que me convenciera y me puse a preparar el viaje: el pasaje de avión decía 6 de octubre a Buenos Aires y sha está como dicen acá. ¡Era el momento de empacar!


Yo cuando trabajaba en un banco y tenía una oficina en Santiago Centro. 
Desde el Wayna Picchu con el catalán, mexicano y chino.

Con David, Carles y Ping, desde Macchu Picchu.


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