domingo, 4 de enero de 2015

¡A empacar!

Cuando tengo un viaje próximo, no sé si les pasa, pero siento que la mente comienza a viajar antes que el cuerpo, entonces mis últimos días en Santiago fueron muy rápidos, entre despedidas, arreglos de última hora y el trabajo mismo me hacen recordar esas semanas como un cortometraje lleno de despedidas y de mucha emoción al mismo tiempo.

Cada mañana me despertaba sabiendo que faltaba menos y la ansiedad a veces me mataba, quería tanto viajar. Quería tanto llegar a Buenos Aires, instalarme en el departamento que alquilé y comenzar esta aventura, que a veces el tiempo me pasaba lento, pese a que frecuentemente escuchaba la frase "Ya no te queda nada".

Y lo mejor de irse es saber que en mucho tiempo no verás a gente que quieres mucho, entonces vives las relaciones con otra intensidad, incluso no estás seguro de que a todos los volverás a ver.

La idea inicial de esta aventura era un tiempo de 7 meses, que ya se alargó a 10 y pienso que en ese tiempo pueden pasar tantas cosas importantes que cuando los vuelva a abrazar a todos, muchas cosas habrán ocurrido. Me perderé cumpleaños, matrimonios, amigas que van a convivir en pareja, amigos que terminarán largas relaciones, embarazos y espero que ninguna muerte. De las cosas que más duele no poder presenciar es el nacimiento de mi primer sobrino, noticia de la que me enteré mientras vivía en Buenos Aires, pero bueno, es el costo del viaje . Al tomar una decisión como ésta es importante entender los costos que hay y sobre todo que es una opción, no hay obligaciones de por medio, pero hay que estar conscientes de que los vínculos pueden cambiar y que son cosas que pasan.

Lo más lindo de mis últimos días de Chile fue que estuve con la gente más importante de mi diario vivir, mis amigas de la universidad, del trabajo, de la vida y del colegio, justo la Lilo y la Osa, amigas mías desde los 9 años y pese a la distancia pudieron estar presente ese fin de semana y fue hermoso, ya que se fueron de mi casa el mismo día que partí yo, con un abrazo eterno.

También me despedí de mi familia y viví la reconciliación de una linda forma, era el momento del perdón y del comienzo de una nueva etapa. 

Ese último día en Santiago mire por mi balcón y vi la cordillera, sabiendo que en mucho tiempo más no la vería, recorrí mi departamento con un toque de nostalgia, pero con el corazón contento : ¡Ya era hora de viajar!

Lista para partir, mochila lista!

Pololu, Nicole, Rayén y Cabezona, amigas despidiéndome de Chile.

Con la Anita y la Osa, amigas desde los 9 años.



Con la Carola, Vero, Maca, Clau, Coté, María Paz y Cristobal, mis compañeros de marketing, que hoy ya son mis amigos.
Con Paz y Micky Mouse el día anterior al viaje. 

1 comentario:

  1. Buenas notas nena! ... Me encantó leerte. Te invito ahora a mi blog.
    www.pueblodemochileros.wordpress.com

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